
Como cuando papá me llevaba al kiosco y me decía que eligiera advirtiendo que nada de lo que me comprara iba a contener azúcar. Como cuando un amiguito me mostraba el juguete que quería y que nunca me prestaría. Como cuando leo una buena obra que el escritor no permite interpretar. Como cuando unos lindos zapatos no son de mi talle. Como alquilar una buena película que el dvd no lee. Como ir a ver a una gran actríz en el peor de sus papeles. Como escuchar el cd de tu banda favorita, y que la muy maldita se haya vuelto hitera. Como un electrodoméstico de 110 v que es asesinado por un enchufe de 220. Como una buena escena mal editada. Así me siento en estos tiempos, desilusionada.
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